En una frase
El sistema eléctrico cubano sufre su punto crítico: déficit cercano a 2,000 MW, apagones prolongados y apoyos energéticos insuficientes mientras se exploran créditos y suministros externos.[1][2]
Qué pasó
- La UNE situó la disponibilidad en ~1,340 MW frente a una demanda de ~3,300 MW para el 24‑dic, con déficit de ~1,960 MW y apagones generalizados.[1]
- En provincias orientales se registran apagones extremos de más de 19 horas.[1]
- Para cerrar la brecha, Rusia envió en 2025 unos ~6,000 bpd; México recortó de ~23,000 bpd en 2024 a ~2,500 bpd este año por su relación con EE.UU. (destino del 85% de sus exportaciones), según expertos y datos de Pemex.[2]
Contexto y claves
- Analistas estiman que Venezuela redujo despachos a Cuba en 2025, agravando el déficit de combustible y la dependencia de térmicas fuera de servicio.[2]
- China podría jugar un rol “clave” con créditos a Cuba o a potenciales proveedores, pero sería una decisión geopolítica y no resuelve la crisis estructural del sistema.[2]
- La combinación de averías, mantenimiento, generación distribuida sin combustible y capacidad solar insuficiente mantiene el SEN bajo estrés.[1]
Por qué importa
- El riesgo inmediato es de racionamiento prolongado, impacto en servicios esenciales y pérdida de actividad.
- A mediano plazo, sin financiamiento externo y reformas que modernicen la generación y redes, la crisis seguirá siendo recurrente.
Fuentes: CiberCuba (UNE y detalle operativo) y Diario Libre (flujos de crudo de Rusia/México, análisis de López‑Levy y Torres).[1][2]
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