El acuerdo

Estados Unidos y Japón firmaron un memorando de cooperación en minería de aguas profundas, acordando compartir investigación y apoyarse mutuamente en esta industria emergente. El acuerdo, de carácter no vinculante, fue suscrito tras la reunión entre el presidente Trump y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi en Washington el 19 de marzo de 2026.

El pacto fue posteriormente presentado en una sesión del Organismo Internacional de los Fondos Marinos (ISA), donde 170 naciones llevan más de una década intentando acordar reglas para la extracción en el fondo oceánico.

Diplomáticos y funcionarios describieron el acuerdo como "un extraordinario respaldo público" al impulso estadounidense, el primero de envergadura internacional desde que Washington comenzó a avanzar en este terreno casi en solitario desde principios de 2025.

Un desafío al orden global

El acuerdo llega en un momento delicado para la gobernanza oceánica. El Consejo de la ISA sesionó del 9 al 19 de marzo en Kingston, Jamaica, sin lograr adoptar un Código Minero, el marco regulatorio necesario para que la extracción comercial en aguas internacionales proceda legalmente.

Una coalición de 40 países, incluyendo Francia, Alemania y numerosas naciones isleñas del Pacífico, exige una moratoria sobre la minería en aguas profundas hasta que sus consecuencias ambientales sean mejor comprendidas.

Estados Unidos no es parte de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar y no es miembro de la ISA. Sin embargo, en enero de 2026, la NOAA finalizó una normativa que agiliza los permisos para minería submarina, lo que llevó a The Metals Company a solicitar licencia para explotar 65,000 kilómetros cuadrados de la Zona de Clarion-Clipperton en el Pacífico.

Ambiciones en tierras raras

El memorando se basa en un acuerdo marco previo de octubre de 2025 entre ambos países sobre minerales críticos y tierras raras. Incluye específicamente la cooperación en depósitos de lodo de tierras raras cerca de la isla japonesa de Minamitorishima, cuyos recursos, según funcionarios japoneses, podrían satisfacer siglos de demanda industrial.

Japón lanzó en 2026 una prueba de minería submarina de cinco semanas frente a esa isla, desplegando a 130 investigadores para recolectar lodo rico en minerales a una profundidad de 6,000 metros.

Ambos países están motivados por el deseo de reducir su dependencia de China, que controla más del 90% de la producción mundial de tierras raras refinadas. Japón depende actualmente en un 72% de las importaciones chinas de estos materiales.

El acuerdo incluye además el apoyo a 13 proyectos conjuntos con empresas como Mitsubishi Materials y Sumitomo Metal Mining para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos.

La voz de la ciencia

Científicos y grupos ambientales advierten que la extracción en aguas profundas podría causar daños irreversibles en algunos de los ecosistemas menos comprendidos de la Tierra.

"Un pequeño empujón, y todo el fondo marino queda perturbado", advirtió Travis Washburn, biólogo marino de la Universidad Texas A&M que ha estudiado las aguas alrededor de Minamitorishima.

📰 Fuente: Reuters — 28 de marzo de 2026.