Qué pasó

El equipo de la Universidad de Haifa publicó sus hallazgos en la revista científica de acceso arbitrado Heritage Science, parte del grupo Nature. Los nueve bloques de hierro — conocidos como "blooms" (masas esponjosas resultado directo de la fundición) — no muestran signos de forjado ni procesamiento adicional, lo que indica que fueron embarcados en su estado crudo, tal como salieron del proceso de fundición, para ser trabajados en otro lugar.

Esto contradice la creencia predominante de que el hierro era fundido y convertido inmediatamente en lingotes acabados en el lugar de producción.

Una ventana al comercio de la Edad del Hierro

"Esta es la evidencia arqueológica más antigua conocida hasta hoy del transporte marítimo de bloques de hierro en el estado en que emergieron del proceso de fundición."
— Prof. Tzilla Eshel, Universidad de Haifa, directora del estudio

A diferencia del cobre y el bronce, el hierro en la antigüedad no podía fundirse en estado líquido. En cambio, el mineral se calentaba con carbón vegetal para producir una masa sólida y porosa llena de escoria e impurezas, que los herreros normalmente martillaban en caliente para crear metal utilizable.

La datación por radiocarbono de una ramita de roble carbonizada incrustada en uno de los blooms situó la carga a finales del siglo VII o principios del VI a. C. — un período convulso en que el control de la región se disputaba entre los imperios asirio, egipcio y babilonio.

Eshel señaló que la cronología probablemente no es casualidad:

"Este fue un período de tensión con constantes conquistas del Levante meridional, y el hierro era un recurso muy importante. Si produces blooms, significa que alguien los está esperando al otro lado."

Implicaciones para las redes comerciales antiguas

Los blooms, cada uno con un peso de entre 5 y 10 kilogramos, estaban notablemente bien conservados: su capa exterior de escoria funcionó como escudo natural contra la corrosión, manteniendo el hierro interior fresco tras más de dos milenios bajo el agua.

El Prof. Aren Maeir de la Universidad Bar-Ilan, quien no participó en el estudio, calificó los hallazgos de reveladores:

"Ha habido un gran debate sobre si era posible que la fundición de hierro se realizara en un lugar y la forja en otro. Ahora sabemos que era posible que estas dos etapas de producción ocurrieran por separado."

El naufragio es uno de los tres depósitos de carga de la Edad del Hierro identificados previamente en la Laguna de Dor, que abarcan del siglo XI al VI a. C., documentados en un estudio anterior publicado en Antiquity. Los investigadores esperan que futuros análisis determinen el origen geográfico del hierro, y planean reanudar las excavaciones en la laguna más adelante este año.

Por qué importa

El hallazgo reescribe parte de lo que se sabía sobre la logística del comercio de metales en el mundo antiguo: el hierro no solo era un recurso bélico y artesanal, sino también una materia prima comercializable que cruzaba el Mediterráneo en bruto. Separar las etapas de fundición y forja implica redes de producción especializadas y geográficamente distribuidas mucho más sofisticadas de lo que se assumía.

Qué mirar ahora

  • Resultados del análisis de origen geográfico del hierro (isotópico o mineralógico)
  • Nuevas excavaciones en la Laguna de Dor previstas para finales de 2026
  • ¿Hay otros depósitos similares en otros puertos del Mediterráneo Oriental?

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Fuente

Times of Israel · Heritage Science (Nature Group)