El resultado

Venezuela venció 3-2 a Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de Béisbol 2026, jugada el martes por la noche en Miami. Venezuela se adelantó en el tercer inning y mantuvo la ventaja durante la mayor parte del juego. Bryce Harper animó brevemente a los estadounidenses con un jonrón de dos carreras en el octavo inning, pero no fue suficiente. Venezuela fue campeón.

El problema de mezclar beísbol y militarismo

El béisbol es el deporte profesional más relajado de Estados Unidos. Fuera del pítcher, el catcher y el bateador, la mayoría de los jugadores no están en posición de firmes. El ritmo lento del juego los deja libres para rascarse, escupir y divagar mientras esperan breves destellos de acción. Si las cosas se ponen demasiado emocionantes, los jugadores paran el juego para tener una charla en el centro del campo.

Sin embargo, Team USA tomó un enfoque completamente opuesto:

  • Reemplazaron "Take Me Out to the Ball Game" por "God Bless America"
  • Los jugadores se hacían saludos militares después de buenas jugadas
  • Usaron camisetas tácticas con el lema "front toward enemy" — una frase tomada directamente de las minas Claymore del ejército estadounidense
  • El capitán Aaron Judge repitió que querían ganar "por los chicos desplegados"
  • El equipo invitó al ex Navy SEAL Robert O'Neill — quien afirma haber matado a Osama bin Laden — a dar una charla motivacional antes del partido contra Canadá el 13 de marzo

La audiencia durante la charla de O'Neill parecía... distraída.

El contraste con Venezuela

Tres de los cuatro equipos semifinalistas lucieron como si estuvieran disfrutando el torneo. Team Italy celebraba los jonrones poniéndose una chaqueta Armani y tomando un espresso ceremonial en el dugout. Venezuela, con una plantilla sólida de estrellas de Grandes Ligas que mezcla poder y contacto, jugó con hambre y alegría.

Team USA, en cambio, estrujó el juego. Con bateadores reconocidos como Kyle Schwarber y Judge, el equipo a duras penas produjo carreras durante el torneo. Los lanzadores los cargaron en la espalda hasta que llegaron los venezolanos — y el marcador final de 3-2 enmascara un partido en el que Venezuela amenazó con anotar casi siempre.

El subtexto imperial

En medio de una nueva guerra en Oriente Medio y enfrentándose a Venezuela — cuyo presidente Nicolás Maduro fue recientemente capturado y trasladado a EE.UU. por fuerzas militares estadounidenses — el patriotismo exacerbado de Team USA no era simplemente cursi. Era demasiado obvio. Introdujo un subtexto imperial en lo que debía ser simplemente un juego.

El verdádero problema: el béisbol no es guerra

No es descabellado que el ultramilitarismo que ocupa la cultura estadounidense desde 2001 encuentre hogar en el pasatiempo nacional. Pero toda esa bravuconada marcial no produjo un esfuerzo aceitado sobre el terreno. En el béisbol, los hits y los corredores en base se acumulan para crear victorias aplastantes — no los saludos.

El columnista Alex Galbraith de Salon lo resume bien: el equipo de 2030 debería tomar nota de sus rivales. El béisbol es efímero, y un poco de nacionalismo bien intencionado, doblemente. Intenta hacer acrobacias en el bullén. Dale un batazo de jonrón y toma una Coca-Cola. Algo, cualquier cosa, será mejor que otro saludo estándar a las tropas.

Por qué importa

Venezuela gana el WBC 2026 derrotando al favorito en casa. Más allá del resultado deportivo, el torneo expuso una tensión cultural en EE.UU.: la dificultad de un país en guerra de separar el deporte de la política exterior, especialmente cuando el rival en la final es justamente el país cuyo presidente acaban de capturar.

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Salon · Fox Sports · WBCI/MLB Photos