En una frase

El desplome del efectivo en circulación en Argentina responde al avance de pagos digitales, a los billetes de mayor denominación y a una economía más fría, con efectos operativos en bancos y en la Casa de Moneda.[1][2][3]

Qué pasó

  • Los billetes en circulación cayeron a 6.752,5 millones (nivel más bajo desde 2021), ‑43% vs el pico de julio 2024.[1][3]
  • Las extracciones en cajeros bajaron a 48,4 millones en septiembre de 2025, menos de la mitad de los picos (>118 millones) de dic‑2019 y dic‑2021.[2][3]
  • El BCRA impulsó billetes de $10.000 y $20.000, reduciendo la necesidad de múltiples retiros y la logística bancaria.[1]
  • El circulante ronda 6,2% del PBI, mínimo de los últimos años.[2][3]

Señales estructurales

  • Pagos digitales (transferencias inmediatas y QR) continúan desplazando el cash, especialmente entre jóvenes.[2][3]
  • El Gobierno avanza en la posible privatización de Casa de la Moneda, que acumula >US$300 millones de deuda con proveedores; el BCRA no abrió licitaciones para importar billetes en 2025, señal de necesidades cubiertas al menos hasta 1S26.[3]

Por qué importa

  • Menos uso de efectivo alivia costos logísticos (carga de cajeros, bóvedas), pero aún coexiste con informalidad y zonas con baja conectividad.
  • La señal fiscal/operativa sobre Casa de Moneda sugiere un cambio de régimen en la gestión del circulante y del aprovisionamiento de billetes.
Fuentes: Ámbito, DólarHoy, Bloomberg Línea (datos BCRA, dinámica de cajeros y billetes de alta denominación; estado de Casa de Moneda).[1][2][3]

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