Qué pasó

BYD, el mayor fabricante de automóviles de China, está explorando activamente la construcción de una planta de manufactura en Canadá y se mantiene abierta a adquirir un rival global establecido, según reveló su vicepresidenta ejecutiva Stella Li en una entrevista con Bloomberg publicada el jueves.

Li, hablando durante una visita a São Paulo, dijo que la empresa con sede en Shenzhen estudia el mercado canadiense para una posible instalación productiva, pero subrayó que no se ha tomado ninguna decisión final. Fue enfática sobre una condición: BYD insistiría en la propiedad total. "No creo que un JV funcione", declaró Li a Bloomberg, descartando el modelo de joint venture que el gobierno canadiense ha estado promoviendo al atraer a fabricantes chinos.

Un paisaje comercial en transformación

El anuncio llega mientras Canadá recalibra su enfoque hacia los vehículos eléctricos chinos. En enero, Ottawa acordó eximir hasta 49,000 VE chinos al año del arancel del 100% impuesto a finales de 2024, reemplazándolo con una tasa de 6,1% de nación más favorecida, como parte de un acuerdo comercial más amplio que también redujo los aranceles chinos sobre la canola canadiense. La cuota está prevista para subir a 70,000 unidades en 2030, con más de la mitad de los vehículos importados requeridos a un precio inferior a C$35,000 para finales de la década. Canadá abrió el proceso de permisos de importación el 1 de marzo.

BYD ya tiene presencia en el país a través de una planta de ensamblaje de autobuses eléctricos en Newmarket, Ontario, que opera desde 2019. La empresa también registró sus plantas de vehículos de pasajeros de Shenzhen y Xi'an en el registro de preclearance de Transport Canada, un paso adelante de rivales como Chery y Geely, que también preparan sus lanzamientos canadienses.

Ambiciones de adquisición

Li también señaló que BYD está evaluando posibles adquisiciones de fabricantes tradicionales de Europa, Estados Unidos y Japón. "Estamos abiertos a todas las oportunidades", dijo, aunque aclaró que ningún acuerdo está cerca de concretarse y no nombró objetivos específicos.

La estrategia evoca la compra de Volvo Cars por parte de Geely hace más de una década. Reportes de febrero indicaron que tanto BYD como Geely fueron preseleccionados para la adquisición de una planta conjunta Nissan-Mercedes en el centro de México, que podría servir al mercado norteamericano más amplio bajo el acuerdo comercial USMCA.

Expansión global acelerada

Los planes en Canadá y las ambiciones de adquisición encajan dentro de una ofensiva más amplia. BYD está poniendo en marcha su primer hub europeo de vehículos de pasajeros en Hungría y evalúa un segundo proyecto en Turquía.

La empresa exportó más de 100,000 vehículos de nueva energía solo en febrero — superando las ventas domésticas por primera vez — y ha fijado un objetivo de 1,3 millones de ventas en el exterior para 2026, un aumento de aproximadamente el 24% respecto a 2025.

Li evitó mencionar cualquier entrada directa al mercado de EE.UU., donde los aranceles punitivos y los vientos en contra políticos persisten. Una fábrica canadiense, sin embargo, podría posicionar a BYD más cerca de las cadenas de suministro norteamericanas sin confrontar directamente las barreras comerciales de Washington.

Por qué importa

BYD está ejecutando un manual de expansión global que combina inversión productiva en mercados estratégicos, apertura a adquisiciones de marcas establecidas y un crecimiento explosivo en exportaciones. Si logra entrar a Norteamérica vía Canadá con producción local, eludiría uno de los mayores obstáculos para los fabricantes chinos sin necesidad de negociar directamente con Washington.

Qué mirar ahora

Decisión final sobre la planta canadiense y su ubicación, posibles anuncios de adquisición en Europa o Japón, evolución del cupo de importación en Canadá y si otros fabricantes chinos replican la estrategia de entrada al mercado norteamericano.

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