¿Puede el país salir del hoyo eléctrico alguna vez?
El gobierno dominicano gasta $1,800 millones anuales, equivalente al 1.4% del PIB, para subsidiar el sector eléctrico sin ver mejoras claras.
Cada año, el Estado transfiere una fortuna para mantener a flote el sector eléctrico. Esos $1,800 millones podrían ir a escuelas, hospitales o carreteras, pero se quedan en un sistema que sigue sin funcionar como debe. La esperanza de una solución persiste, aunque los resultados no llegan.
Este monto representa el 1.4% del PIB, una carga pesada para un país con tantas necesidades. Las empresas distribuidoras de electricidad (EDES) siguen reportando pérdidas operativas, y los apagones no desaparecen. Es un ciclo que parece no tener fin.
Expertos dicen que sin reformas estructurales, como mejorar la eficiencia y reducir el robo de energía, el problema seguirá. Mientras tanto, el pueblo paga la factura, literal y figurativamente, con cortes de luz y un gobierno que no logra equilibrar las cuentas.
El desafío no es solo técnico, sino también político. Cambiar este panorama requiere decisiones duras que nadie parece querer tomar. ¿Cuánto más puede esperar el país?



