El fraude en fondos públicos no puede seguir ignorado.
En Senasa, el desvío de fondos destinados a la salud pública es un problema grave que exige acción inmediata y sin rodeos.
Hablamos de un tema que pega duro: la corrupción en el Seguro Nacional de Salud (Senasa). Durante años, se han denunciado irregularidades en el manejo de recursos que deberían garantizar atención médica a millones de dominicanos. Esto no es un chisme, es un asunto de vida o muerte.
Según reportes recientes, hay millones de pesos desviados en esquemas de fraude que involucran a funcionarios y entidades privadas. Aunque no hay cifras oficiales actualizadas, estimaciones de auditorías pasadas apuntan a pérdidas de hasta RD$2,000 millones en la última década. Ese dinero pudo haber salvado vidas.
La impunidad ha sido la norma por demasiado tiempo. Mientras el país lucha por mejorar su sistema de salud, cada peso robado es un golpe directo a los más vulnerables. Las autoridades tienen que actuar ya, con investigaciones transparentes y sanciones reales.
No basta con discursos ni promesas. La protección del patrimonio público requiere mano dura y voluntad política. Si no se ataca este problema de raíz, la confianza en instituciones como Senasa seguirá en el suelo.

