25 años por una justicia ética con rostro humano
Columna de opinión. Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Nuevo Diario.
Hay acontecimientos que marcan nuestra existencia y despiertan vocaciones inesperadas. En 1987, una tragedia ocurrida en Pinar Quemado, entonces una pequeña comunidad de Jarabacoa, me impulsó a estudiar Derecho. Un joven de escasos recursos perdió la vida, presuntamente a manos de un hacendado movido por los celos.
