Borges, Cortázar, Walsh y Ocampo: educar para la libertad
Sarmiento sigue siendo, para la Argentina, un punto de partida obligado. Entendió algo que hoy parece obvio pero que en su momento no lo era: la educación no podía quedar librada a la buena voluntad de unos pocos ni funcionar como privilegio de clase. Tenía que ser una obligación del Estado.

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