Creíamos que el plomo llegó a la península Ibérica con los fenicios, pero una aldea de Lleida ya lo fundía casi mil años antes
Desde que la humanidad aprendió a sacar metales de las piedras, casi siempre la historia de la metalurgia ha ido de la mano del cobre y del bronce. Pues bien, hoy sabemos que sus orígenes fueron más dispares de lo que pensábamos. Es el caso del plomo, uno de los grandes olvidados.




