Cuando la lluvia suspende el juego, también detiene el negocio
Columna de opinión. Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Nuevo Diario.
La lluvia es parte del béisbol. En un país como el nuestro, jugar durante los últimos meses del año implica convivir con ella. Pero cuando se suspende un partido de Lidom, lo que se detiene va mucho más allá de las nueve entradas. Para el fanático, la noticia puede significar un cambio de planes, un
