Dos poemas
Octubre de 1912 En esta tarde cuya luz parece emanar de un fuego que baila en la frontera entre aquello que se tiene y lo que nunca se podrá tener he optado por volver a la labor de tejedora que inicié al cabo de leer al poeta ciego que vio más prodigios que los que la simple vista nos concede.

Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Universal. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.


