En 1974, Francia necesitaba evitar que París volviera a inundarse. La solución fue tan sencilla como radical: borrar tres pueblos del mapa
La gran inundación de París de 1910 dejó una imagen difícil de olvidar: calles convertidas en canales, vecinos desplazándose en barca y el Sena alcanzando 8,62 metros en el puente de Austerlitz.



