En 1976, un becario de la NASA compró 1.150 cintas de la agencia por 200 dólares. 32 años después descubrió que lo que había en tres valía 1,82 millones
En 1976, Gary George pagó 217,77 dólares por unas 1.150 cintas magnéticas que la NASA había decidido liquidar como material excedente. Su plan era sencillo: venderlas a televisiones para que grabaran encima de ellas. Pero su padre reparó en las etiquetas de tres rollos y le aconsejó conservarlos.

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