En los 90, un arquitecto y una maestra abrieron un almacén y crecieron hasta ser El templo de la pasta: “Decidieron dar un giro en su vida”
Al cocinar juntos platos simples descubrieron que tenían un gran potencial y el flaco Spinetta supo reconocerlo, y difundirlo
Texto original en La Nación. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.



