Escuela, ¿para qué? El fin del amor al estudio
Esta vez es la voz propia del alumno, que se sincera: «no me gusta estudiar, simplemente no veo que sirva de algo…». En diálogos con colegas, amigos y compañeros de generación, siempre vimos el estudio como nuestra única posibilidad.

Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Universal. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.



