Falsedad frente a bondad
Columna de opinión. Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Nacional.
«Uno puede incluso sentirse atraído —y fascinado— por la hipocresía y la falsedad. Sin darnos cuenta, nos convertimos en su blanco predilecto. No obstante, podemos llegar a cansarnos, no de sus efectos nocivos, sino de su persistencia incesante. A pesar del descaro con que se manifiestan, siguen siendo eficaces.»
