La grandeza de Morante sale intacta entre los saboteadores y la mala suerte en su vuelta a Madrid
Los toros gloriosos de Garcigrande y Núñez del Cuvillo caen en manos de un espléndido Aarón Palacio, que se atascó con la espada, y de Héctor Gutiérrez, que simplemente se atascó; a la postre, el maestro levantó monumentos al natural Leer




