La guerra no suspende la dignidad
Columna de opinión. Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Nuevo Diario.
Un prisionero indefenso conserva derechos aunque quienes lo custodian lo consideren un enemigo. Esa obligación condensa una de las conquistas más difíciles del derecho: limitar la violencia precisamente cuando el miedo y el odio presionan para desatarla. La guerra somete esa conquista a su prueba extrema.
