La IA está creando millonarios a un ritmo frenético en Silicon Valley. El problema es que muchos no saben qué hacer con su dinero
Michia Rohrssen creció viendo sufrir a su madre por un coche que no podían arreglar. A veces tampoco había dinero para comer ni para pagar el alquiler. Con 31 años recién cumplidos, Rohrssen vendió Prodigy, la empresa de software que había fundado, por 110 millones de dólares.

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