Los etruscos diseñaron sus tumbas hace 2.500 años con un sobrecogedor «efecto catedral»: la muerte era un espectáculo sensorial
La escena parece sacada de una película de Indiana Jones o de un Unchartred, pero es real: imagina bajar por un corredor de unos 13 metros bajo tierra alumbrada solo por una vela, con olor a incienso y un ruido que no sabes de dónde viene.


