Los mallorquines están dejando de comer caracoles y, como consecuencia, su población está creciendo tanto que tienen asustados a los agricultores

Este verano, el campo mallorquín tiene un protagonista inesperado: el caragolí. El pequeño caracol de tierra —Theba pisana según su ficha científica— se multiplica sin control. Cada vez menos mallorquines salen a perseguirlos con un candil después de la lluvia.
Texto original en Xataka. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.



