Miles de pasajeros jamás suben a un avión sin tocarlo antes. La psicología tiene una explicación muy clara para este extraño ritual
Hay pasajeros que jamás entran en un avión sin tocar antes su fuselaje: una palmada, dos golpecitos, una caricia o incluso un pequeño choque de puños antes de cruzar la puerta.

Extracto disponible de la fuente. Texto original en Xataka. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.



