Para la generación Z, todo parece una inversión. Pero no lo es.
Extracto disponible de la fuente. Texto original en Revista Mercado.
«La misma pantalla permite comprar acciones, negociar cifras empresariales y arriesgar dinero en un resultado deportivo. Son operaciones que se ejecutan mediante gestos similares. Lo que empieza a distinguirlas, muchas veces, aparece antes de que el dinero llegue al mercado.»
