Presos de sus palabras
Me chirrió escuchar a Luis de la Fuente fijar una cifra de 270 minutos que ninguno de sus jugadores iba a superar en cuatro partidos. Un compromiso que el fútbol podía convertir en una trampa.

Me chirrió escuchar a Luis de la Fuente fijar una cifra de 270 minutos que ninguno de sus jugadores iba a superar en cuatro partidos. Un compromiso que el fútbol podía convertir en una trampa.

Extracto disponible de la fuente. Texto original en AS. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.