Un niño de Sierra Leona comenzó a recoger chatarra para fabricar su propia batería. Lo que logró lo llevó directo al MIT con 15 años
En Freetown, Sierra Leona, Kelvin Doe tenía un problema bastante más básico que decidir qué quería inventar: muchas veces ni siquiera podía contar con electricidad para hacerlo. Con 13 años comenzó a rebuscar entre materiales desechados y componentes electrónicos buscando aquello que no podía comprar.




