Una fiesta para el pensamiento
Hay momentos en que una ciudad cambia de paisaje sin que sus calles, avenidas y parques se transformen. Es suficiente con que aparezcan los libros, las conversaciones, los autores y las historias para que el espacio cotidiano adquiera otra dimensión.

Extracto disponible de la fuente. Texto original en El Nuevo Diario. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.



