Lo que los acerca
No hace falta traducir nada: los dos leen la misma situación de la misma manera y a la misma velocidad. Se leen el ánimo sin preguntar; el contexto nunca hay que explicarlo. Los dos arrancan: nada se queda esperando a que alguien proponga. Los dos tienen el mismo regente, la Luna, que pone el registro emocional: mismo idioma, con la ventaja y el riesgo de que nadie traiga el otro.
