Lo que los acerca
La distancia es cómoda: se estimulan sin invadirse y el interés se sostiene sin esfuerzo. El agua ablanda a la tierra y la tierra le da forma: el cuidado se vuelve concreto. Uno decide y el otro ajusta: casi no hay pelea por el rumbo. La Luna pone el registro emocional y Mercurio pone el análisis.
