Lo que los acerca
No hace falta traducir nada: los dos leen la misma situación de la misma manera y a la misma velocidad. Los dos empujan hacia afuera: el plan se mueve el mismo día en que se habla. Los dos sostienen: lo que se acuerda dura sin recordatorios. Los dos tienen el mismo regente, el Sol, que pone el centro: mismo idioma, con la ventaja y el riesgo de que nadie traiga el otro.
