Si hubiera tenido un atornillador eléctrico, no me habría pasado la tarde montando la tarima del balcón
Montar una tarima de balcón a mano es de esas tareas que empiezan después de comer y terminan con la linterna del móvil. Cincuenta tornillos, un destornillador de toda la vida y una muñeca que avisa al tercio del trabajo.

Extracto disponible de la fuente. Texto original en Mundo Deportivo. Los comentarios son de la comunidad SAFRA, no del medio.



