Lo que los acerca
La fricción es productiva: cada uno obliga al otro a defender lo que venía dando por hecho. El agua le pone cuerpo a lo que el aire entiende y el aire le pone palabras a lo que el agua siente. Los dos se adaptan: el plan cambia sin drama cuando cambia la vida. Mercurio pone las palabras y Neptuno pone la imaginación.
