Poco después de la medianoche de Santo Domingo generamos una lectura por signo con un modelo de lenguaje. El modelo no calcula el cielo: la fase de la Luna, los signos y los retrógrados salen de efemérides astronómicas, y de ahí sacamos el momento del día y el área de la vida que le toca a Libra. El modelo escribe desde esos datos y desde la tensión propia del signo, y tiene prohibido nombrar astros, fechas o números. Antes de publicarse, la lectura pasa por filtros automáticos que la rechazan si se sale de la forma pedida, si diagnostica algo médico, si manda a suspender un tratamiento, si promete un resultado de dinero, si habla de sorteos o si inventa una posición del cielo. Cuando algo de eso falla, o el proveedor no responde, servimos una lectura del banco de referencias, identificada antes del texto, y lo volvemos a intentar más tarde. Nunca predecimos hechos: esto es contexto para pensar tu día. Los números del día no los escribe el modelo: salen de un cálculo fijo con tu signo y la fecha, y enlazan al historial real de sorteos, no a un pronóstico.