Lo que los acerca
La fricción es productiva: cada uno obliga al otro a defender lo que venía dando por hecho. El agua le pone cuerpo a lo que el aire entiende y el aire le pone palabras a lo que el agua siente. Los dos arrancan: nada se queda esperando a que alguien proponga. La Luna pone el registro emocional y Venus pone el equilibrio.
