Lo que los acerca
No hace falta traducir nada: los dos leen la misma situación de la misma manera y a la misma velocidad. Todo se puede nombrar: no hay tema que no se pueda poner sobre la mesa. Los dos arrancan: nada se queda esperando a que alguien proponga. Los dos tienen el mismo regente, Venus, que pone el equilibrio: mismo idioma, con la ventaja y el riesgo de que nadie traiga el otro.
